Casa Dragones celebra su historia desde San Miguel de Allende, cuna del movimiento de Independencia de México de 1810.
Un legado histórico y un espíritu rebelde que lleva el tequila hacia el futuro

Con un legado histórico profundamente arraigado en San Miguel de Allende, Casa Dragones comparte el mismo espíritu audaz y rebelde de la caballería que orquestó la Independencia de México.
San Miguel de Allende, septiembre de 2026. — Cada septiembre, las banderas toman las calles de San Miguel de Allende y el sonido de las campanas devuelve a la ciudad al momento que cambió el destino de México. Para Casa Dragones, el 16 de septiembre es mucho más que una conmemoración; es parte de su identidad, pues vive en su nombre, en el azul que distingue a la casa tequilera, en el número 16 de cada botella y en la casa que resguarda en San Miguel de Allende.

A finales del siglo XVIII, esta ciudad llena de tradición —hoy reconocida como Patrimonio Mundial por la UNESCO— ocupaba un lugar clave en las rutas comerciales de la plata. Allí, los Dragones de San Miguel, un cuerpo de caballería de élite, comenzaron a cuestionar el orden establecido y a compartir un anhelo que pronto transformaría al país: la independencia.
Entre ellos se encontraba el general Ignacio Allende, líder de los Dragones, quien trabajó junto a Juan Aldama para planear e impulsar el movimiento que daría inicio a la Independencia de México. Las caballerizas de aquel regimiento se encontraban en una propiedad cuyos orígenes se remontan a 1671, un lugar con alma viva que hoy conocemos como La Casa Dragones.
El 16 vive en el corazón de Casa Dragones

Nuestra inspiración nace directamente de los Dragones: de su visión, su inquebrantable espíritu independiente y su audacia al orquestar el movimiento de Independencia de México desde San Miguel de Allende.
Esa unión entre la historia de México y la historia de la casa tequilera convirtió al 16 en algo profundamente personal y muy mexicano. Es la raíz que recuerda de dónde viene Casa Dragones y el camino que siempre la conduce de regreso a San Miguel.

“Queremos que Casa Dragones sea reconocida por estar profundamente inspirada en ese espíritu rebelde. Como productores independientes, nuestra misión es empujar los límites de lo establecido y llevar la conversación sobre la producción de tequila hacia el futuro, aportando siempre innovación, novedad y maestría artesanal a nuestra categoría.”
— Bertha González Nieves, Cofundadora y CEO de Casa Dragones
Esta profunda conexión entre la historia de México y la de nuestra casa ha convertido al número 16 en un emblema sumamente personal. Es la raíz que nos recuerda nuestro origen y el camino que invariablemente nos conduce de regreso a la histórica casa ubicada en la calle Recreo 16.
Conservar La Casa Dragones representa nuestro compromiso por mantener viva esa memoria, no como un monumento estático del pasado, sino como un hogar abierto y dinámico, dispuesto a recibir nuevas voces, diálogos y celebraciones.
Hoy, es un refugio íntimo donde invitados de todo el mundo se congregan para descubrir una expresión contemporánea del tequila, manteniendo intacta la valentía de imaginar algo distinto.
Una casa histórica convertida en un homenaje vivo al diseño mexicano
La restauración del inmueble, encabezada por Will Meyer de Meyer Davis y el arquitecto sanmiguelense Marco Valle, nació de un profundo respeto por lo que ya existía. Las huellas del tiempo conviven hoy con la energía y la creatividad del México actual. En las antiguas caballerizas se encuentra The Obsidian Bar, magistralmente revestido con mosaicos de obsidiana cortada a mano proveniente de los campos de agave en Jalisco, obra de la diseñadora Gloria Cortina. Este espacio reúne la historia de la caballería, la tierra donde nace el tequila y las manos mexicanas capaces de transformar la piedra volcánica en algo extraordinario.

Para dar vida a sus interiores, Casa Dragones confió en Ana Elena Mallet y Raúl Cabra, quienes tuvieron la brillante idea de contar y celebrar la historia del diseño “Mid Century en el Bajío”. En sus habitaciones conviven obras sobresalientes del diseño contemporáneo: bancos de nogal inspirados en monturas creados por Héctor Esrawe, majestuosos tapices de Caralarga, lámparas elaboradas con fibra cruda por Ángela Damman, tapetes tejidos con hojas de agave desechadas obra de Trine Ellitsgaard, y piezas de fibra de henequén de Fernando Laposse.
El diseño llegó para acompañar la historia, abrazarla y permitirle hablar con una voz nueva. Así, La Casa Dragones se convirtió en un hogar para el talento mexicano y en uno de los espacios más entrañables de San Miguel de Allende. Una casa donde cada objeto tiene algo que contar y cuya singularidad ha sido reconocida por publicaciones internacionales como The New York Times.

“México es un país con una creatividad inagotable y una extraordinaria tradición artesanal. Nos vemos como embajadores de ese universo y creemos profundamente en el arte de hacer las cosas con cuidado y atención a cada detalle. La Casa Dragones es el escenario perfecto para compartir lo mejor del diseño mexicano dentro de un espacio histórico”, comparte Bertha González Nieves, cofundadora y CEO de Casa Dragones.
Cuando llega septiembre, esa conexión se siente con especial fuerza. Mientras México celebra su Independencia, Casa Dragones vuelve al origen que le dio nombre. El 16 vive en cada botella, recibe a quienes cruzan la puerta de Recreo 16 y late en el corazón de la casa tequilera.
